Parquet macizo o multicapa: cuál te conviene
Macizo o multicapa: comparamos estabilidad, número de lijados posibles, precio e instalación para ayudarte a decidir.
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Elegir parquet

En resumen
Elegir la madera del parquet no es solo cuestión de gusto por el color. La especie que elijas condiciona la dureza de la superficie, cómo envejece con la luz, cuánto se mueve con la humedad y, al final, cuánto tiempo te va a durar bien. Aquí comparamos las maderas más habituales en parquet en España —roble, nogal, haya e iroko— con datos reales de dureza, no solo con adjetivos bonitos de catálogo.
La dureza mide la resistencia de la madera a que un objeto se le clave o la marque, y es clave en un suelo porque ahí es donde más rozamiento, tacones y patas de mueble va a recibir. En Europa se suele medir con la escala Monnin, y en el multicapa fabricado bajo la norma UNE-EN 13489 también se exige un ensayo de dureza Brinell de la capa superficial.
Una madera más dura se raya menos con el uso normal, pero eso no la hace automáticamente "mejor": una madera algo más blanda, como el haya, puede ser perfecta para un dormitorio de bajo tránsito y quedar fuera de lugar en una entrada con mucho paso.
Estos valores proceden de la clasificación de maderas comerciales de la Asociación Española de la Industria de la Madera (AEIM). Cuanto más alto el número, más dura es la madera.
| Madera | Dureza Monnin | Categoría |
|---|---|---|
| Roble europeo | 5,8 | Semidura |
| Roble blanco americano | 5,1 | Semidura |
| Haya europea | 4,0 | Semidura |
| Iroko | 3,9 | Semidura |
| Nogal europeo | 3,8 | Semidura |
| Nogal negro americano | 3,6 | Semidura |
Las cuatro se sitúan en la franja de maderas semiduras, aptas para pavimento doméstico. La diferencia entre ellas influye más en el mantenimiento a largo plazo que en si "aguantan" o no un uso normal.
El roble es, con diferencia, la madera más usada en parquet en España, y no es casualidad. Combina una dureza alta (5,8 en el roble europeo), una veta atractiva y muy versátil en decoración, y una disponibilidad que lo mantiene en un precio razonable frente a otras maderas.
Admite bien tanto acabados claros y naturales como tonos ahumados o cepillados, lo que lo convierte en la base de la mayoría de las tendencias actuales: lo vemos con detalle en qué color de parquet elegir.
El nogal aporta un tono marrón oscuro natural, sin necesidad de aplicar tintes, algo muy buscado en salones con estilo contemporáneo. Es algo menos duro que el roble (3,8 en la variedad europea), lo que no lo descarta para un salón o un dormitorio, pero sí conviene tenerlo en cuenta en zonas de tránsito muy intenso.
Al ser una madera más oscura, disimula mejor el polvo y las marcas leves del día a día, aunque los arañazos finos pueden notarse algo más por el contraste de color al rayar la superficie.
El haya tiene un color claro y una veta muy fina y uniforme, sin apenas nudos, lo que da un aspecto limpio y moderno. Es una de las maderas europeas más económicas para parquet y su dureza (4,0 Monnin) es suficiente para un uso doméstico normal.
El iroko es una madera tropical africana muy densa (3,9 Monnin) y con un contenido natural de aceites que la hace especialmente resistente a la humedad y a los insectos xilófagos, sin necesidad de tratamiento adicional. Es habitual encontrarla en parquets industriales de viviendas de los años 70-80 en Tarragona y Reus, todavía en buen estado tras décadas de uso.
Su tono amarillento se oscurece con la luz solar con el paso de los años, un envejecimiento natural que a muchos clientes les gusta y que forma parte del carácter de estos suelos antiguos. Al tratarse de una madera tropical, conviene pedir siempre al proveedor la trazabilidad y el origen legal antes de comprar.
Además de estas cuatro, en catálogos de parquet es habitual ver cerezo (más blando y de tono rosado), fresno (claro, con veta marcada, algo más duro que el roble) o especies exóticas como el merbau. Antes de decidirte por una especie poco habitual, comprueba siempre su dureza y su comportamiento frente a la humedad, no solo su aspecto en una muestra pequeña.
El acabado que apliques encima —barniz, aceite o cera— cambia bastante el resultado final según la especie. En maderas claras como el haya, un aceite mate suele resaltar la veta sin perder luminosidad; en el roble, tanto el barniz como el aceite funcionan bien, y es la madera más habitual para acabados ahumados o cepillados. En nogal e iroko, un aceite realza el tono oscuro natural sin la película de plástico que deja el barniz. Entramos en el detalle de cada acabado, con sus pros y contras de mantenimiento, en barniz, aceite o cera: qué acabado elegir.
La rutina básica de limpieza es la misma para cualquier madera: barrido o aspirado frecuente y fregado con paño casi seco, sin agua abundante. Pero hay matices por especie que conviene conocer.
Si quieres la guía completa de productos y frecuencia de limpieza, la tienes en cómo limpiar el parquet sin estropearlo.
El precio de la madera depende de la disponibilidad, el proceso de secado y la demanda del mercado en cada momento, así que las posiciones pueden variar de un proveedor a otro. Como regla general, el haya suele ser de las opciones más económicas, el roble se sitúa en un rango medio muy estable por su alta disponibilidad, y el nogal y el iroko tienden a encarecerse por ser maderas más buscadas o de importación. Para una cifra ajustada a tu proyecto, lo más fiable es siempre pedir presupuesto con la especie y el formato de tabla que te interesan.
La mejor madera para tu parquet no es la más cara del catálogo: es la que mejor aguanta el uso real que le vas a dar.
Sea cual sea la especie que te guste, la dureza de la madera no compensa una mala instalación. Si quieres ver muestras reales y que te asesoremos según tu vivienda, en nuestras instalaciones de parquet en Tarragona trabajamos con distintas especies de primeras marcas. Pide tu presupuesto gratuito y sin compromiso y te ayudamos a decidir sin prisas.
El roble europeo es más duro que el nogal europeo, con un valor de 5,8 frente a 3,8 en la escala Monnin de dureza de maderas comerciales, según la clasificación de la AEIM. En la práctica, ambos aguantan bien un uso doméstico normal.
El haya es económica y de veta muy uniforme, pero se mueve más con los cambios de humedad que el roble o el iroko. En viviendas cerca del mar conviene extremar el control de humedad de la casa o valorar un multicapa en lugar de macizo.
Las maderas más oscuras, como el nogal o el iroko, disimulan mejor las marcas de polvo y pequeñas rozaduras que las maderas muy claras como el haya. A cambio, en las claras se notan menos los arañazos finos porque hay menos contraste de color.
Sí, es habitual combinar tonos en distintas estancias siempre que exista una transición clara (un cambio de pavimento, un umbral o una puerta). Mezclarlos en la misma habitación sin una razón de diseño suele quedar descuadrado.
El roble y el haya europeos suelen proceder de bosques gestionados en Europa con trazabilidad más corta. Para maderas tropicales como el iroko, conviene pedir siempre al proveedor la certificación de origen legal de la madera antes de comprar.
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